miércoles, 28 de octubre de 2015

Un cuarto de siglo

Veinticinco años. Un cuarto de siglo. Parece una eternidad, pero no se siente así. 
En realidad, nada ha cambiado desde ayer. Mismos sueños incumplidos, mismos objetivos a corto y largo plazo, mismas ilusiones y desilusiones, mismos miedos e inseguridades. 
Lo único que cambia es una cifra, aunque en realidad no es un año, sino un día más. Un día más que se ha sumado y al que mañana se sumará otro y otro y otro. 
¿Lo bueno? Que ete día es sólo un día, pero es tu día. Es mi día. Y me sonrío, y me ilusiono, y sueño. Abrazo a amigos. Respondo mensajes, recibo obsequios de aquellos que me quieren y quieren que sea feliz, en mi día y siempre. 
Por eso siento que un cuarto de siglo no es más que un día. 
Pero qué día.