En realidad, nada ha cambiado desde ayer. Mismos sueños incumplidos, mismos objetivos a corto y largo plazo, mismas ilusiones y desilusiones, mismos miedos e inseguridades.
Lo único que cambia es una cifra, aunque en realidad no es un año, sino un día más. Un día más que se ha sumado y al que mañana se sumará otro y otro y otro.
¿Lo bueno? Que ete día es sólo un día, pero es tu día. Es mi día. Y me sonrío, y me ilusiono, y sueño. Abrazo a amigos. Respondo mensajes, recibo obsequios de aquellos que me quieren y quieren que sea feliz, en mi día y siempre.
Por eso siento que un cuarto de siglo no es más que un día.
Pero qué día.